El último post lo terminaba diciendo algo así como: “Ya estamos en San Rafael de Velasco, pero eso es otra canción”. Pues así es, una canción distinta, de esas que tienen un sabor agridulce, que comienzan sin gustar, pero conforme avanza acaban por resaltar casi entrañables.
Nuestra historia en San Rafael de Velasco ha sido más o menos eso, una canción que empezaba desangelada, inconexa, mal compuesta y sucia, pero que ha terminado siendo, gracias al compromiso que han puesto todos los que la tocaban, una canción emotiva, entrañable y que recordaremos durante mucho tiempo.
Vale, ahora sí que termino la metáfora no sea que me pierda.
El inicio de nuestra semana en San Rafael fue algo descorazonador por la falta de organización con la que nos encontramos con respecto a los otros cursos. La reunión en la alcaldía no mejoró mucho las cosas hasta que todos los que estábamos en ella decidimos que había que dar un paso adelante, y hacer todos los esfuerzos del mundo para que aquello saliese como tenía que salir. En cuanto eso ocurrió, el color de San Rafael se hizo más luminoso, la Iglesia ya era más bonita, el cole casi perfecto y el hotel...
Ante la difícil situación financiera por la que pasa el municipio (Alcalde de San Rafael dixit) decidimos acortar nuestra estancia allí y concentrar las 25 horas del curso de forma intensiva en tres días. Esto se podía hacer porque había menos asistentes que en las otras localidades y porque casi todos venían del mismo municipio con lo que tenían las tardes libres. 8 horas de curso al dìa. Ha sido extenuante, pero ha merecido la pena. De nuevo el compromiso y la actitud positiva de los asistentes ha sido lo más remarcable (esto se está convirtiendo en el común denominador, y no sabéis lo que nos facilita el trabajo y lo que nos alegra).

La tensión con la alcaldía de los primeros minutos se convirtió en una colaboración y entrega total por parte de su asesor Fernando Dorado, que nos puso en la mano todo lo que fuimos necesitando, especialmente el último día cuando parecía que la flota hacia Santa Cruz no salía. No sé si leerá esto, supongo que no, pero por si lo hace: Gracias.
Apenas 75 asistentes para todos los cursos no es lo que se dice un éxito pero bueno, qué duda cabe de que es más fácil trabajar con un grupo de 10 personas que con uno de 40. Aunque cabe (creo que es obligatorio) reflexionar sobre la pertinencia de movilizar tantos recursos materiales y humanos para llegar a un número de asistentes tan escaso, teniendo en cuenta que hay más profesores en la zona que no asistieron porque, directamente, no se habían enterado.
De todos modos, como decía antes, la actitud de todos los asistentes ha sido genial. Chapeau para ellos.
Esta vez hemos hecho un par de actividades nuevas: jugamos un día al fútbol (enorme la capacidad goleadora de Lola y expeditiva en el cruce Paloma, pena que Bea y Laura no se apuntaran) y proyectamos la peli “La lengua de las mariposas” para todos los asistentes al curso en un cine improvisado en el salón de la alcaldía.
Para el recuerdo queda la cena del último día con los alumnos: que bonito es poder compartir estos momentos con toda esta gente.
Ya estamos en Santa Cruz, a pesar del bloqueo y de que parecía que nos quedábamos en San Rafael y en su “Paradita”. Al final, todo salió bien y mañana comenzamos nuestro primer viaje de vacaciones: EL Salar de Uyuni nos espera. Sí allí también hace frío, pero ése no nos coge por sorpresa.
Un abrazo a todos de los chiquitanos (ya casi empadronados) Bea, Lola, Paloma, Laura y Juanlu.
Seguiremos informando.
PD1: No, no os voy a explicar el por qué del título. El que quiera, que nos invite a unas cervezas (aunque sean de cruzcampo) y a unas gambas mismo y se lo contamos.
PD2: No puedo cerrar este post sin escribir una de las grandes frases de nuestro viaje: “¿Que quieren que les limpie la habitación? Allí tienen otro hotel”
¿Se puede ser más grande?